no digas que fué un sueño
no digas que fué un sueño
salado y afrutado a un tiempo.
depositar mi mano feliz
en tu piel desnuda tersa estampida
de delicias ilimitadas
ó
limítrofes líneas de tu cuerpo y el mío.
Comiéndote en asaltos sin tregua.
Comiéndome tú a mí a dentelladas
mitad hombre mitad dios vampiro
lleno y vacío de placer ilimitado.
En este estado
devorar la cima de tu amor entre mis piernas
succionando el placer que me devora.
Quiero inquietas tus manos acariciandome
Y que ese pez de mi alma que no huya.
Qué quiero más, lo sabes.
Mas
Y si puedo, te daría más.
Que mis pechos se crecen al pensarte
como dos de ciervos arrinconados
en tu torso
que late y te derrumba
junto a mí
en el calor de tú vida que me empapa.
